La zona más alejada se encuentra cerrada por un recinto amurallado de época visigoda que delimita lo que sin duda debió ser el último refugio en caso de problemas internos o de amenazas exteriores.
En su interior se conservan vestigios de muros y grandes aljibes, así como varias tumbas. También en esta muralla, como en la de El Reguerón, se reutilizan piezas arquitectónicas de edificios anteriores, por lo que parece deben corresponder a la misma época.

